4 mar. 2015

NOISEGROUND: THE FLYING EYES EN UNICLUB

Agradezco a Favio Flores de Noiseground por la acreditación a la primera visita de los estadounidenses The Flying Eyes a nuestro país. El lugar elegido era nada más y nada menos que el Uniclub del abasto, y junto a los visitantes, se presentaron Buffalo y Guacho. Esto es lo que pasó en la noche/ madrugada de ayer…



Algo tienen las bandas de La Plata. El mismo hogar de Emya, Para Establecer Un Río, Alumbra, etc, también parió a GUACHO, un trío experimental que en vez de dedicarse a hacer post rock común y corriente, terminan derivando en un estado de trance al sucumbir a las líneas de bajo, la batería inquieta y precisa, los riffs hipnóticos y las voces entre los susurros y la melodía. 40 minutos de un eclipse musical puro que hizo volar más de una mente a través de los viajes que crean sus instrumentos. Basaron su set en su último disco, ”Vol. II (Historias De Viajeros)” y se llevaron el aplauso de cada uno de los presentes, los cuales terminaron rendidos ante cada pared de sonido de la banda. Van a estar el próximo sábado 28 de marzo en Zaguán Sur junto a Poseidótica.

Luego le llegaba el turno a BUFFALO, quienes contaban con una propuesta más directa y cancionera, con su stoner rock con aires sureños y ruteros. Tuvieron algunos problemas de sonido con el volumen de la guitarra durante toda su presentación, pero eso no dejó que recibamos cada tonelada de riff  con pesadez. Lo de ellos es claro y conciso, corto y al pie, gancho por doquier con grandes canciones como “Los Árboles” y “Santo”, un tema nuevo adelanto de lo que será su nuevo disco, sucesor de “Los Días Lentos”, que ya tiene sus tres años. Concluyeron con “La Ira”, el tema que cierra ese disco, y como tal dijo el Pastor, “es un buen cerrador”. Breve pero genial set del, también, trío. Este sábado 14 de marzo van a estar en Niceto Lado B junto a Narcoiris y Los Huacas.


Pasadas las 11 de la noche, ante la expectativa de los casi 350 presentes, en los cuales habitaban muchos curiosos (me incluyo) de ver en vivo a THE FLYING EYES. El cuarteto de Maryland, comenzó con su hora y media de psicodelia en su máxima expresión mezclada con el rock más eclíptico y sublime con una intro acompañada por un extraño instrumento tocado por Adam, uno de sus guitarristas. Y entre la niebla y el humo, caímos rendidos ante la majestuosidad de las composiciones del grupo. En cuanto a la comunicación con la audiencia, se los vio muy alegres de estar por primera vez en Sudamérica, tirando algún que otro “Buenos Aires!”, “Salud” con cerveza en mano o “Gracias!”, pero acá el ida y vuelta venía por otro lado, y es que las canciones hablaron más que los músicos. Dividieron su set entre sus tres discos, “Lowlands”, “Done So Wrong” y “The Flying Eyes”, y debo decir que dejaron a más de uno extasiado y con ansias de seguir rindiéndole culto a la hipnosis que abruman sus temas, ya que para las 12 y media, todo el viaje que nos habíamos impuesto a emprender junto a ellos, se comenzó a disipar y a chocar con la realidad. Una gran primera vez para una banda que seguramente será recibida con los brazos abiertos cada vez que vengan. Un martes/ miércoles cualquiera con 4 yanquis y 350 porteños. 

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