12 sept. 2016

RECITALES: MAXIMUS FESTIVAL EN CIUDAD DEL ROCK


Agradezco a Nico Tavella por las acreditaciones a la primera edición del Maximus Festival en Argentina, en Ciudad del Rock, con atracciones extra musicales como exposición de fotos, stand de merchandising y food trucks, además de una gran organización, que quizás con alguna que otra falla menor, demostró ser de las mejores vistas en el país en muchísimo tiempo. Esto es lo que pasó el sábado pasado...



Como parte del escenario Thunderdome, que al final era una carpa, pero que desde la presentación de ARSÉNICA a las 12:30 del mediodía, se encontró atestada de gente que apoyó a las bandas nacionales, como SOLAR, BLOODPARADE y ASSPERA, con el cierre del recinto a cargo de RAVEN EYE.

Luego las presentaciones de los escenarios ROCKATANSKY y MAXIMUS se fueron turnando a partir de las 13:30 hasta las 23:00. Siendo los STEVE N' SEAGULLS los encargados de iniciar con la hecatombe de música alternativa, con covers country de himnos del rock, con "Thunderstruck" de AC/DC como estandarte de su set. 
HOLLYWOOD UNDEAD y SHINEDOWN hicieron lo suyo, presentando sus canciones ante un público que quizás no los conocía demasiado.
Aunque los momentos más esperados comenzaron de la mano de HELLYEAH. Con un Chad Gray ensangrentado y escupiendo sus letras a lo largo de los treinta minutos de su set y un VInnie Paul aceitadísimo con su instrumento, tocaron temas como "Demons In The Dirt", "Moth", "Human" y "Hellyeah", repasando casi una década de discografía y gritando a los cuatro vientos como el heavy metal les salvó la vida, con el riff de "Raining Blood" de Slayer como premisa de su compromiso. Prometieron volver el año que viene y el público a esa altura ya se daba cuenta de lo histórico de la fecha.

La única banda que realmente no conocía, debido a que habré escuchado algún que otro tema pero nunca les presté la atención debida, era BLACK STONE CHERRY, que simplemente me cerraron la boca con una excelente dosis de rock n' roll ganchero, lleno de estribillos pegadizos y carisma. Concluyeron con "Ace Of Spades" de Motorhead y la audiencia prendida fuego. 

Una de las agrupaciones con más futuro en el metal mundial, es HALESTORM, liderados por la bella Lzzy Hale, que demostró ser rock puro, aunque la demagogia se apoderó de su ser todo el tiempo, además de contar con un solo de batería aburrido en el que su baterista se equivocó la ciudad donde estaba al intentar gritar "Buenos Aires". Aún así, "Mz. Hyde", "Mayhem" y "I Miss The Misery" dieron cátedra de lo que puede sonar esta banda en vivo.

Tuve la oportunidad de verlos en todas las veces que vinieron a los galeses BULLET FOR MY VALENTINE. A pesar de todos los años que pasaron, sigo considerándolos una de las bandas más importantes de mi infancia, y aunque pusieron el piloto automático para su presentación en este festival, el público joven recibió una buena bocanada de canciones de BFMV versión 2016. Al grito de "What's up, motherfuckers?", Matt Tuck arrancó con "No Way Out" y "Skin", de su quinto disco "Venom". "Your Betrayal", "Four Words (To Choke Upon)", "You Want A Battle? (Here's A War)", "The Last Fight", un solo de batería que meramente ameritaba demostrar que su nuevo integrante tras los parches puede tocar muy rápido el doble bombo, "Raising Hell", la thrashera "Scream, Aim, Fire" y el final obvio con "Tears Don't Fall" y "Waking The Demon". Esta tercera visita quizás no haya sido la mejor en su historial, pero permitió demostrar como un género como el metalcore se está tornando cada vez más masivo en nuestro país, con una de las bandas más grandes del estilo.

Cinco años tuvieron que pasar para que DISTURBED pisara nuevamente suelo argentino. Ese Teatro de Flores ya se lo ve lejano en el horizonte, y un hiato, problemas personales, nacimientos de hijos y bastantes kilos de más para el pelado David Draiman, sucedieron finalmente para tenerlos frente a nuestros ojos de nuevo. Al grito de "I'm bald, so what? (Soy calvo, ¿y qué?)", David comenzó con "Ten Thousand Fists" y "The Game", ante un público expectante pero algo frío a la hora de recibir grandes canciones como "Prayer", "Liberate","Another Way To Die" y el clásico "Stupify". Las aguas se calmaron con un cover acústico de "The Sound Of Silence" de Simon & Garfunkel con violines de fondo, marcando un momento muy especial en la noche. En el medio apareció "Inside The Fire", para que la banda se tomara el atrevimiento de tocar varios covers clásicos de la música del siglo XX. Realmente no me pareció una buena jugada para una banda con seis discos de estudio, pero fue inevitable no disfrutar las versiones de "I Still Haven't Found What I'm Looking For" de U2 con Lzzy de Halestorm, "Baba O' Riley" de The Who y el groove ganchero de "Killing In The Name Of" de Rage Against The Machine. Nuevamente los decibeles y los cambios bajarían con "The Light", para arremeter con las mejores canciones de su historia, "Stricken", "Indestructible", "Voices" y "Down With The Sickness". Se fueron al grito de "my brothers, my sisters, my blood, we are all Disturbed (mis hermanos, mis hermanas, mi sangre, todos somos Disturbed)" para coronar el gran presente del cuarteto estadounidense.

Tenía muchas dudas sobre si ver o no ver a MARILYN MANSON. Debe ser uno de los pocos artistas a los que realmente no soporto a lo largo de todos estos años, pero aún así, me atreví a disipar mis prejuicios y problemas ideológicos para ver su show, a la distancia al menos. Y la verdad que el Sr. Manson dio un muy buen show. Llevando toda su parafernalia con el pie de micrófono con forma de cuchillo, los zancos en "Sweet Dreams", el clásico cover de Eurythmics, la biblia quemada en vivo y la enorme cantidad de telones depositados detrás de una más que correcta banda de instrumentistas que lo acompañan. Pese a que tiró más de siete veces su micrófono, causándole un daño irreversible quiero creer, se lo vio feliz e incluso agradeciendo todo el tiempo al público argentino, además de calzarse la camiseta número diez de nuestra selección. "mOBSCENE", "The Dope Show" y el imposible que no cierre un set suyo, "The Beautiful People", fueron varios de los muchos puntos altos de su presentación. El público a esa altura ya estaba completamente en las nubes ante tanto poderío musical, pero todavía faltaba lo mejor...

RAMMSTEIN, si ellos no son una de las mejores bandas en vivo del planeta, le pegan en el palo. Bajando del cielo entre fuegos artificiales, "Ramm 4" fue la inicial que desencadenó en un extasis de fuego, sangre, lanzallamas, Till inmolándose y después sodomizando a su tecladista y quemándolo vivo (todo esto en un contexto artístico, no sean boludos), y demás utilería piromaníaca como arcos de fuego, alas de fuego y un largo etcétera... de fuego. Creía que usaban todo eso porque las canciones no eran lo más importante del grupo... Grave error. Rammstein te pasa por arriba, porque además del set de luces de otro universo, su descarga industrial y machacosa realmente no toma prisioneros. "Reise Reise", "Halleluja", "Keine Lust!", "Ich Will", "Du Hast", el cover de "Stripped" de Depeche Mode", y los encores a cargo de "Sonne", "Amerika", "Engel" y "Te quiero puta!" dejaron maravillados a una audiencia que los ama desde el minuto cero. Los alemanes dieron uno de los mejores shows que vi en mi vida, y me es inevitable no agradecérselos. 
Las 12 horas de puro metal y rock del Maximus Festival demostraron que estamos para grandes cosas y que no hay nada que envidiarle a las producciones de afuera. Realmente, acá hubo un punto de quiebre muy importante. 
El próximo 20 de mayo del 2017 se vendrá la segunda edición. De más está decir, que la esperamos con los brazos abiertos. 

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